¿Aceptar es igual a resignarse?

¿Aceptar es igual a resignarse?

Muchas veces suele confundirse la aceptación con resignación. Y es que parecen dos conceptos similares, pero no significan lo mismo. Aunque se cree que son parientes, y por eso se confunden con frecuencia, cada uno de ellos tiene diferentes definiciones y juegan distintos papeles en la vida de los seres humanos.

Tanto la aceptación como la resignación son procesos que se producen al interior de las personas y están relacionados con el control acerca de lo que les rodea. Y no se trata solamente de circunstancias físicas, sino también de esquemas de la mente que se tienen, opiniones o expectativas.

Los dos conceptos alteran la decisión de que algo está bajo tu control y las cosas que no. En este punto es precisamente donde radica la diferencia de ambas acepciones: en cómo lo asumes.

Cuando sabes la diferencia entre ambos conceptos puedes escoger cuál es la actitud que escoges para enfrentar cualquier circunstancia. Es importante conocerlos y aprender a distinguirlos, porque muchos procesos en la vida pasan por un ejercicio de aceptación.

La aceptación se realiza de manera consciente. Primero se trabaja en el grado de conciencia acerca de un problema y luego se trabaja la aceptación. En cambio, la resignación actúa más como un proceso a nivel del inconsciente y produce malestar. Esto quiere decir que las propias circunstancias hacen que te rindas y que no te des cuenta.

Aceptar es tomar la decisión de realizar un cambio que tiene repercusiones en el estado emocional. Por su parte, la resignación le deja la responsabilidad a factores que son externos.

La aceptación tiene el objetivo de reducir el sufrimiento. Aceptar es entender que hay una fuerza superior más allá de ti que toma el control y va a mejorar las circunstancias de tu vida. Aceptar no te sitúa en roles ni en cuestionamientos. Las cosas son y ya. La resignación en cambio hace que te conviertas en tu propio juez.

Practicar la aceptación no es fácil. Es un proceso con altibajos. Pero si lo haces cada día, podrás hacerlo mejor y esto va a tener importantes repercusiones en tu calidad de vida. Además, te ayudará a ser una persona más feliz. 

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