Encontrar el verdadero valor de lo simple

Encontrar el verdadero valor de lo simple

¿Alguna vez te has detenido a deleitarte en la sencillez de los actos que son cotidianos?

Tener un alma simple y una mirada humilde son características que no están relacionadas a la forma habitual en que se vive. En la sociedad se asocia la complejidad a la idea de la felicidad. Y este concepto está relacionado a las cosas más elaboradas: más tratamientos para el cabello lo harán más sano y brillante, un teléfono con más aplicaciones es mejor, tener muchos amigos nos hace mejores personas. La felicidad está asociada al éxito de tener una casa grande, un trabajo ideal y el carro último modelo.

Son pocas las personas que se detienen a pensar que las cosas grandes solo se construyen con pequeños logros. Se trata de hacer bien las cosas pequeñas. Esto significa que la sencillez de los actos cotidianos tienen más valor del que le otorgas.  

 

Ser receptivos a la voz del corazón

Conseguir el valor de lo simple no significa quitarle el mérito a las cosas que te costó tanto conseguir: a tus logros, a lo especial. Significa aprender a disfrutar el camino hacia esas metas. Encontrar satisfacción en lo común, en lo que haces con más frecuencia.

Ser receptivos a la voz de tu corazón significa que puedas ser feliz a pesar de las contrariedades. Que tengas una tendencia natural a ser feliz. Y la felicidad, sin duda alguna, reside en las cosas sencillas. En un buenos días cuando recién te levantas, “¿cómo te fue hoy?” al llegar a la casa, ¿cómo estás?” a cualquier hora del día.

La clave radica en saber qué es realmente lo importante en la vida y también en tener pensamientos sencillos. Conocer los deseos del corazón y lo que de verdad te hace feliz. Lo sencillo suele ser lo más valiosas en la vida. ¿Qué es lo que no cambiarías ni por todo el oro del mundo? Hay cosas que no tienen precio y ahí reside su valor.

Lo importante es tener un estado de consciencia de lo que dicta tu corazón y de cuáles son tus verdaderas necesidades. Vivir a plenitud es saber que cada tarea que realizas te hace feliz. Busca un equilibrio contigo y con lo que te rodea. Si logras practicar la sencillez de pensamientos y emociones, también podrás conectarte con tu verdadero ser.

Las cosas sencillas y maravillosas te rodean en todo momento, pero no siempre lo recuerdas y te detienes para observarlas. A veces solo cuando hay algún vacío emocional, es cuando puedes valorar lo que realmente edifica tu corazón.

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